La iglesia Centro Cristiano Cristo el Camino de Pamplona ha celebrado sus 25 años de vida con cuatro días de cultos especiales, del miércoles 30 de septiembre al domingo 4 de octubre, bajo el lema «Hacia lo nuevo de Dios». La congregación, pastoreada por Juan Carlos Torres y Flabia Escudero, reunió en estos días a sus pastores fundadores, a invitados de la Facultad de Teología ADE y a una representación del Consejo Ejecutivo de Asambleas de Dios de España.
Una celebración que mira al pasado, al presente y al futuro
El programa arrancó el miércoles con la palabra de Alister Belbin, uno de los misioneros que, junto a su esposa Lindy, iniciaron la obra en Pamplona hace un cuarto de siglo. El viernes y el sábado predicó Fernando Ramírez de Arellano, director general de la Facultad de Teología ADE, que habló de un liderazgo al estilo de Bernabé y de lo que significa ser «una iglesia para esta hora»: casa de oración, lugar de compasión, referencia de liderazgo y comunidad que no pierde el norte de la Gran Comisión.
Javier Otero, pastor en A Coruña y compañero de Juan Carlos Torres en el Consejo Ejecutivo, del que es secretario, acompañó a la congregación el sábado y el domingo en nombre de todas las Asambleas de Dios de España. «Somos parte de una familia hermosa por la cual tenemos que seguir orando y trabajando», señaló el pastor Torres al agradecer su presencia.
Durante la mañana del domingo, la iglesia oró por los pastores fundadores, Alister y Lindy, que residen actualmente en Florida y que hicieron un esfuerzo notable por estar presentes. «Han pasado 25 años y todavía nos conocéis y nos amáis, y eso no pasa en todos los sitios», dijeron ante una congregación que les sigue reconociendo como quienes «empezaron todo esto». Flabia Escudero y Juan Carlos Torres recordaron que siguen aprendiendo «de su ejemplo y de su humildad».
«Akoloutheo»: la palabra del discípulo
En el culto del domingo por la mañana, Fernando Ramírez de Arellano enlazó la visión de la iglesia, «discípulos que hacen discípulos», con el lema del aniversario, «Hacia lo nuevo de Dios», a partir del verbo griego akoloutheo, «seguir». El «sígueme» de Jesús, explicó, no es una sugerencia sino un imperativo, y al mismo tiempo una invitación: «Por tu bien, sígueme». Y en el griego del Nuevo Testamento seguir no significa ir a distancia, sino acompañar, estar cerca, guardar la intimidad con el Maestro.
A partir de los seis usos que tenía la palabra en el mundo del siglo I, desgranó lo que implica seguir a Cristo: la sujeción del soldado que sigue a su capitán, el servicio del siervo que acompaña a su señor, la lealtad del ciudadano a las leyes de su patria («nuestra ciudadanía está en los cielos»), la humildad del aprendiz ante el maestro artesano, la atención del alumno que sigue el razonamiento del profesor y la dependencia de quien vive con la mano extendida pidiendo la gracia de Dios.
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. (Lucas 9:23)
«Sea lo que sea, iglesia, no te detengas. Asegúrate de estar cerca de Jesús con todo lo que eres, con todo lo que tienes y con todo lo que haces», concluyó.
«Mis emociones, mi responsabilidad»
Por la tarde predicó Lilian Soto, esposa de Fernando Ramírez de Arellano y responsable de la consejería pastoral en la Facultad de Teología ADE, que abordó un tema del que, reconoció, «quizás no hablamos mucho dentro de la iglesia»: la salud emocional. Para avanzar hacia lo nuevo de Dios, planteó, no sirve de nada estrenar casa si nos llevamos los muebles viejos: los patrones de pensamiento, las heridas y los hábitos que arrastramos.
Desde su propia experiencia familiar y su formación en inteligencia emocional, defendió que somos espíritu, alma y cuerpo, y que las tres áreas se afectan mutuamente, por lo que la iglesia tiene la responsabilidad de prepararse para acompañar a quienes sufren, más allá de la oración. Señaló varias ideas que hay que romper: «tu corazón te miente» (no somos observadores de nuestra vida, sino sus narradores), «lo que no confrontas te controla» y «no eres quien dices ser, sino quien practicas ser». Y propuso tres claves para gestionar las emociones estancadas: discernimiento para custodiar el corazón, disciplina para ordenar la mente y deleite en el Señor.
Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8)
Hacia lo nuevo de Dios
Los 25 años no son una meta, sino un punto de partida. La congregación cerró la celebración dando gracias por lo recorrido y con la mirada puesta en lo que Dios tiene por delante. «Que no nos conformemos con 25 años, sino que cada año, cada mes, cada semana y cada día que pase podamos hacerlo sirviéndote a ti», oró el pastor Torres. Como recuerdo de estos días, cada familia se llevó a casa un imán con la frase que la iglesia viene declarando desde sus inicios, «Hasta aquí nos ayudó el Señor», un recordatorio de que el mismo Dios que les ha sostenido hasta hoy es el que les lleva hacia lo nuevo.


