Las crisis llegan sin avisar. Cada vez más nos encontramos con que, en algún lugar del mundo, hay una situación de emergencia, y ya no solo en un mundo que queda lejos, sino en nuestra propia nación, España. Pueden ser desastres naturales, pandemias, incendios, accidentes, conflictos, dificultades económicas o situaciones personales que afectan a toda una comunidad.
En esos momentos, la Iglesia no está llamada a esconderse, sino a ser una luz que brilla en medio de la oscuridad.
La Iglesia debe permanecer firme cuando otros tienen miedo
Las crisis revelan dónde está nuestra confianza. La Iglesia debe transmitir esperanza, no desesperación. Nuestra confianza no depende de las circunstancias, sino de la fidelidad de Dios.
La Iglesia debe servir en medio de la necesidad
Durante una emergencia, la Iglesia debe convertirse en un refugio para quienes sufren. Esto puede significar:
- Alimentar a los necesitados.
- Abrir espacios de ayuda.
- Consolar a los afligidos.
- Acompañar a quienes han perdido familiares o bienes.
- Compartir recursos con generosidad.
La Iglesia debe llevar esperanza
La esperanza cristiana no niega el dolor, pero afirma que Dios permanece presente incluso en medio de él.
La Iglesia debe mantenerse unida
Las crisis pueden dividir o fortalecer. Cuando los creyentes permanecen unidos —oran juntos, trabajan juntos, ayudan juntos— muestran el amor de Cristo al mundo.
La Iglesia debe anunciar a Cristo
Las emergencias abren puertas para compartir el evangelio. Las personas buscan respuestas cuando enfrentan el sufrimiento. Es el momento de mostrar que Cristo ofrece salvación, paz y esperanza eterna. No solo ayudamos con alimento o medicina; también compartimos el mensaje que transforma vidas.
«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres…» (Mateo 5:16)
Una crisis no detiene la misión de la Iglesia; muchas veces la fortalece. Dios puede usar a su pueblo para llevar esperanza donde hay desesperación, paz donde hay temor y amor donde hay sufrimiento. La Iglesia de hoy está llamada a ser un testimonio vivo del poder y la fidelidad de Dios.
Desde el Departamento de Acción Social de ADE agradecemos el esfuerzo que cada iglesia ha hecho en situaciones de emergencia en España —Lorca, Los Alcázares y la DANA en Valencia— y que sigue haciendo para bendecir en tiempos de crisis. Ahora toca Venezuela, pero antes hemos estado presentes en Haití, Ecuador, Ucrania, Guinea Ecuatorial, Cuba, Sierra Leona, entre otros.
Benito Martínez Bolívar
Coordinador de ADE-DAS


