Del 11 al 13 de mayo, la Sede Nacional de las Asambleas de Dios del Perú se convirtió en un altar de oración, quebrantamiento y búsqueda profunda de Dios durante los “3 Días de Ayuno y Oración”, convocados como preparación espiritual para el Primer Congreso del Pilar de Avivamiento de FRAHMAD, celebrado posteriormente del 14 al 16 de mayo en Lima.

Pastores, ministros y líderes llegados desde distintos puntos de Hispanoamérica se reunieron bajo un mismo anhelo: volver al fuego del Espíritu Santo y preparar el corazón para un mover genuino de Dios sobre las iglesias y las naciones. Más que una actividad previa a un congreso, aquellas jornadas fueron vividas como una convocatoria urgente a regresar al altar y recuperar la centralidad de la presencia de Dios.

Desde el inicio, el ambiente espiritual estuvo marcado por una convicción que resonó repetidamente entre los asistentes: no querían “más eventos sin fuego” ni congresos vacíos de la presencia del Señor, sino “altares encendidos”. Bajo ese espíritu, cientos de creyentes se humillaron delante de Dios clamando por un avivamiento auténtico que transforme vidas, restaure ministerios y vuelva a despertar la pasión evangelística en América Latina.

El avivamiento comienza en el altar

Uno de los énfasis más fuertes durante las jornadas fue que el verdadero avivamiento no nace de estrategias humanas ni únicamente de grandes programaciones ministeriales, sino de corazones rendidos delante de Dios. La frase “el avivamiento no se organiza… se provoca en el altar” terminó convirtiéndose en una declaración que resumió el sentir de todo el encuentro.

Las reuniones estuvieron marcadas por largos tiempos de oración, adoración e intercesión por las iglesias y las naciones. Líderes de distintos contextos coincidieron en la necesidad de volver a depender plenamente del Espíritu Santo y abandonar toda autosuficiencia humana.

Un llamado al quebrantamiento y la humildad

La primera gran noche de ministración, celebrada el 12 de mayo, estuvo centrada en el arrepentimiento y la humildad delante de Dios. El pastor Edson Salazar, representante de la Fraternidad Hispano Mundial de las Asambleas de Dios del Perú, compartió un mensaje basado en Salmos 51:17 bajo el título “El poder de un corazón contrito y humillado”.

Durante su exposición recordó que Dios no puede ser impresionado por apariencias religiosas ni por una espiritualidad superficial, sino que sigue buscando corazones quebrantados y sinceros delante de Su presencia. A través de ejemplos bíblicos y aplicaciones prácticas, exhortó a la congregación a abandonar el orgullo espiritual y volver a una dependencia total de la gracia divina.

La atmósfera de adoración fue creciendo a medida que avanzaba la noche. Muchos pasaron al altar entre lágrimas y oraciones sinceras, clamando por restauración espiritual y por un nuevo Pentecostés para las iglesias de América Latina. Bajo los acordes de cánticos de adoración y consagración, el altar se llenó de personas rendidas delante del Señor en uno de los momentos más emotivos de la jornada.

“Sin santidad no hay avivamiento”

La segunda noche de avivamiento, celebrada el 13 de mayo, profundizó todavía más el llamado espiritual vivido durante el ayuno. El encargado de ministrar fue el pastor Lisandro Bojorges, de El Salvador, director del pilar de avivamiento del proyecto global MM33.

Tomando como base Isaías 6, el predicador enfatizó con claridad que “sin santidad no hay avivamiento”. Explicó que muchas veces Dios utiliza incluso los procesos difíciles para llevar nuevamente a Su pueblo al altar y provocar una búsqueda genuina de Su presencia.

Uno de los momentos más impactantes llegó cuando invitó a la congregación a preguntarse: “¿Dónde se te cayó el hacha?”. Utilizando la imagen bíblica de 2 Reyes 6, exhortó a los asistentes a identificar el momento donde pudieron haber perdido el primer amor, la pasión ministerial o la sensibilidad espiritual.

El llamado final al altar estuvo marcado por confesión, arrepentimiento y reconciliación. Pastores, líderes y congregantes oraron unos por otros mientras clamaban por un despertar espiritual que vuelva a encender a la Iglesia para cumplir la Gran Comisión.

Un clamor que sigue creciendo en Hispanoamérica

El Congreso de Avivamiento FRAHMAD nació rodeado de un ambiente espiritual que dejó claro el profundo anhelo de muchos líderes hispanos por ver nuevamente un mover del Espíritu Santo en América Latina. Más allá de las actividades y conferencias, el énfasis constante fue volver a una vida de oración, santidad y dependencia absoluta de Dios.

Las jornadas concluyeron con un renovado compromiso de continuar buscando el rostro del Señor y creer por una nueva generación marcada por la presencia de Dios y no solamente por la actividad religiosa.

Desde Perú, el clamor de cientos de creyentes volvió a elevarse con esperanza sobre toda Hispanoamérica: que el fuego del Espíritu Santo vuelva a arder en la Iglesia y que una nueva generación sea levantada para extender el Reino de Dios hasta lo último de la tierra.

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