“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” (Hechos 1:8)

Dios os bendiga.

Quiero compartir parte de mi testimonio, cómo conocí al Señor y cómo fui lleno del poder del Espíritu Santo. No es solo una historia del pasado, es una realidad que marcó mi vida para siempre y que sigue vigente hoy.

Desde muy pequeño comencé a asistir a la iglesia en Coruña. Llegamos allí porque mi hermano estaba enfermo, y unos amigos de mis padres nos invitaron. La iglesia oró por él y Dios lo sanó. A partir de ese momento, toda mi familia empezó a congregarse.

Yo era un niño, crecí en ese ambiente, escuchando de Jesús, familiarizado con todo lo que tenía que ver con la iglesia. Pero como pasa muchas veces, una cosa es conocer de oídas y otra muy distinta tener un encuentro personal con Dios.

Ese momento llegó cuando tenía unos 13 años, casi 14. Recuerdo que fui a un campamento juvenil de la iglesia, pero sinceramente, no iba con una intención espiritual. Yo iba a pasarlo bien, a disfrutar, a compartir con otros jóvenes. Había oído hablar de Jesús, sí, pero no era el centro de lo que yo estaba buscando en ese momento.

Sin embargo, una noche todo cambió.

No recuerdo la predicación. No recuerdo las alabanzas. Pero hay algo que jamás podré olvidar: el momento en el que hicieron el llamado a conocer a Jesús. Yo era un chico muy tímido, lleno de complejos, de miedos, de vergüenza. Pero aquel día, en ese ambiente, tomé una decisión que transformó mi vida: decidí decirle sí a Jesús.

En el momento en el que salí al frente, ocurrió algo que no esperaba.

El Espíritu Santo vino sobre mí.

Caí al suelo y permanecí allí durante un largo tiempo. El Espíritu Santo tomó el control y comencé a hablar en otras lenguas. Fue una experiencia real, profunda, que marcó un antes y un después en mi vida.

En ese instante entendí lo que dice la Escritura: “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19). Eso fue exactamente lo que viví. Me arrepentí, pedí perdón y la presencia de Dios llenó mi vida.

Desde ese día, todo cambió.

Yo era un niño tímido, con muchos miedos, pero el Espíritu Santo transformó mi carácter. Donde antes había vergüenza, empezó a haber valentía. Donde antes había inseguridad, comenzó a haber propósito. Empecé a hablar a otros de Jesús, a compartir con mi familia, a dar testimonio en cada oportunidad.

No quería perderme ni un solo momento en la presencia de Dios. Cada culto, cada reunión, cada salida a evangelizar… todo se convirtió en una oportunidad para hablar de Jesús, porque había algo dentro de mí que ya no podía callar.

Era el poder del Espíritu Santo.

Y con los años he entendido algo muy importante: el Espíritu Santo no se limita a momentos concretos o a ciertos contextos. No depende de un lugar, ni de una reunión, ni de una persona que imponga las manos. Él se manifiesta donde hay un corazón que le busca.

Puede ser en la iglesia, sí. Pero también puede ser en tu casa. Puede ser en medio de otros o cuando estás solo. Puede ser en un culto o en tu habitación.

Si tú buscas, Él vendrá.

Si tú anhelas, Él se derramará sobre tu vida.

En mi caso, nadie tuvo que empujar nada. El Espíritu Santo vino de forma real, poderosa, transformadora. Y hoy sigo creyendo lo mismo: lo que Dios hizo conmigo, lo quiere hacer contigo.

No importa la edad. No importa tu situación. Seas niño, joven, adulto o anciano, el Espíritu Santo quiere manifestarse en tu vida.

La promesa sigue vigente: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7-8). Dios no retiene su Espíritu. Al contrario, desea darlo a aquellos que se lo piden.

Por eso quiero animarte a que en este tiempo busques más de Dios. Que no te conformes con lo superficial. Que anheles Su presencia. Que te dispongas a recibir lo que Él quiere darte.

Porque estoy completamente seguro de algo: si lo hizo conmigo a los 13 años, lo puede hacer contigo hoy.

Y cuando el Espíritu Santo viene… la vida entera cambia.

El Evangelio Completo para un Mundo LíquidoEventosPortada

El Evangelio Completo para un Mundo Líquido

Asambleas de Dios de España26 de mayo de 2026
Vivir dentro de la NubePortada

Vivir dentro de la Nube

Asambleas de Dios de España22 de mayo de 2026
El Espíritu Santo me fortaleció en mi debilidad.Portada

El Espíritu Santo me fortaleció en mi debilidad.

Asambleas de Dios de España20 de mayo de 2026