Jerez de la Frontera fue el punto de encuentro del pueblo evangélico andaluz durante la celebración del IX Congreso del Consejo Evangélico Autonómico de Andalucía (CEAA), bajo el lema “Transformando tu generación”. Durante los días 10 y 11 de octubre, representantes de las ocho provincias andaluzas se reunieron para reflexionar sobre el papel de la Iglesia en la transformación social, espiritual y cultural de su entorno.
Un encuentro con propósito
El congreso, organizado junto a la Fraternidad de Iglesias Evangélicas de Jerez, reunió a más de 250 participantes en el Museo de la Atalaya, combinando talleres temáticos, mesas de diálogo, reconocimientos institucionales y un evento solidario.
El viernes 10 de octubre estuvo centrado en cinco áreas de trabajo que representaron los distintos ámbitos de acción de la Iglesia: pastores y ministerios, educación religiosa y presencia en hospitales y Fuerzas Armadas, juventud, mujer y prisiones.
Los ponentes —entre ellos Juan Carlos Escobar, Benito Martínez Bolívar, Marcos Cruz, Jennifer Rivas y Joaquín Izquierdo— guiaron la reflexión sobre cómo servir con excelencia en cada una de estas áreas.
Tras cada exposición se realizaron mesas de diálogo donde los asistentes aportaron ideas y experiencias que más tarde se presentaron al plenario como conclusiones del congreso.
“Una de las principales conclusiones fue clara: necesitamos una Iglesia que deje de ser templocéntrica, que mire a los demás y escuche las necesidades de su entorno”, expresó Benito Martínez Bolívar, secretario ejecutivo del Consejo Evangélico Autonómico de Andalucía (CEAA) y ministro de Asambleas de Dios de España. “El reto es servir con excelencia en cada área, desde la educación hasta las prisiones”.
Una plenaria que inspiró a servir
El sábado 11 de octubre, Juan Carlos Escobar, presidente del Consejo Ejecutivo de las Asambleas de Dios de España, impartió la ponencia marco “Transformando a tu generación”, basada en Hechos 10:34-35.
Su mensaje destacó el Evangelio como una fuerza que rompe barreras y transforma vidas.
“El Reino de Dios —afirmó— no conquista territorios, sino que transforma corazones. No propone una utopía, sino la posibilidad real de cambiar nuestra generación mediante vidas transformadas por el amor de Dios”.
Presencia institucional y reconocimiento al compromiso cristiano
El acto institucional contó con la participación de María José García-Pelayo, alcaldesa de Jerez; Tomás Burgo, viceconsejero de Presidencia de la Junta de Andalucía; José Manuel Marín, presidente del CEAA; y Carolina Bueno, secretaria ejecutiva de FEREDE.
Las autoridades coincidieron en destacar el valor social y solidario del movimiento evangélico, así como su compromiso con el bien común.
Uno de los momentos más emotivos fue la entrega de reconocimientos a figuras y ministerios que han dejado una huella profunda en Andalucía.
Entre ellos, varios ministerios de Asambleas de Dios fueron homenajeados por su labor en educación, asistencia y acción social, reflejando el impacto del servicio cristiano en la vida de la comunidad.
Fe, cultura y solidaridad en acción
Además de las sesiones de reflexión, el congreso incorporó un componente cultural y benéfico muy especial: un concierto flamenco solidario celebrado en los Museos de la Atalaya, con la participación de reconocidos artistas como Pedro “El Granaíno”, Diego Carrasco, Sandra Zarzana y Andrés Fernández.
El evento tuvo como fin recaudar fondos para el pequeño Diego Ramos Carretero, afectado por atrofia muscular espinal (AME), recordando que la fe se demuestra también con actos concretos de compasión.
Una Iglesia presente en la sociedad
El Consejo Evangélico Autonómico de Andalucía, que agrupa a iglesias y entidades protestantes de toda la comunidad, continúa fortaleciendo su papel como interlocutor ante las instituciones públicas, promoviendo la libertad religiosa, la educación evangélica y la acción social.
El IX Congreso reafirmó esa vocación: ser una Iglesia que no se encierra, sino que se involucra, llevando el Evangelio a hospitales, prisiones, escuelas y barrios donde más se necesita.
En palabras de Benito Martínez Bolívar, “una generación se transforma cuando la Iglesia deja de hablar sólo de amor y empieza a vivirlo cada día”.


