Autora: Milady Mejías
Texto base: Hechos 4:30
“Extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús.”
¿Sabías que una de las oraciones más poderosas que puedes hacer por otras personas es una oración llena de compasión? Hoy reflexionamos juntos sobre el papel esencial de la compasión en nuestra misión como seguidores de Jesús.
En Hechos capítulo 4, Pedro y Juan, llenos del Espíritu Santo, se encuentran con un hombre lisiado. No ignoran su dolor, sino que, movidos por compasión, oran por él en el nombre de Jesús, y ocurre un gran milagro: el hombre es sanado instantáneamente. Este acto no solo provoca admiración por el poder de Dios, sino también persecución contra Pedro y Juan.
Sin embargo, al salir de la cárcel y reunirse con la iglesia, su oración no fue de juicio contra sus enemigos, sino una súplica para que Dios continuara haciendo milagros. Una oración impregnada de compasión hacia los necesitados. Entendieron que la verdadera oración llena del Espíritu Santo busca la restauración y la sanidad de las personas.
¿Qué significa esto para nosotros hoy?
Significa que, como Pedro y Juan, debemos responder al sufrimiento con compasión. Jesús dijo en Juan 10:10:
“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia.”
Y 1 Juan 3:8 añade:
“Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”
Hoy muchas personas están heridas, oprimidas, enfermas y confundidas. Como iglesia, estamos llamados a ser agentes de sanidad y restauración mediante oraciones llenas de compasión. Evitemos orar con corazones resentidos o temerosos. Oremos como lo hicieron los apóstoles:
“Señor, extiende tu mano para que ocurran sanidades, milagros y liberaciones.”
Esta es la oración que verdaderamente destruye las obras del enemigo. Es la que manifiesta el amor de Cristo en medio de la necesidad humana.
Te invito hoy a orar con compasión por alguien que esté sufriendo.
Recuerda: la compasión abre puertas al poder de Dios.
¡Atrévete a ser parte de un milagro hoy mismo!


