El pasado 1 de mayo, la ciudad de Picanya vivió una jornada inolvidable bajo el lema “Pentecostés: un día de esperanza para Picaña”. Una fecha que marcó no solo un evento eclesial, sino un verdadero acto de restauración para una localidad profundamente golpeada por la tragedia.
La ciudad de Picaña fue gravemente afectada por la DANA que tuvo lugar el pasado octubre de 2024. En aquella ocasión, varias personas perdieron la vida, numerosos puentes fueron arrasados por la fuerza de las aguas y gran parte del municipio quedó devastado. Picanya fue considerada una de las localidades más afectadas, junto con otras poblaciones cercanas.
Por todo ello, la Fraternidad de Iglesias de FRALEMA —que representa a congregaciones de Valencia, Murcia, Alicante y Albacete, decidió organizar el día de Pentecostés en esta localidad. Cerca de mil personas se dieron cita con el propósito de llevar un mensaje de consuelo, fe y renovación.
UN RÍO DE ESPERANZA LLENÓ LAS CALLES
La mañana comenzó con una impactante marcha por las calles de Picaña. Fue literalmente un río de personas llevando esperanza. Cerca de mil asistentes caminaron al unísono, proclamando: “¡Picaña, Jesús te ama!”. La respuesta fue conmovedora: vecinos salían a los balcones, lloraban, daban gracias, mientras otros caminaban junto al grupo visiblemente tocados. Esta vez, el río no traía destrucción, sino vida. Fue un río de lágrimas de gozo y de reconciliación.
Durante el recorrido, se realizaron distintas paradas en puntos estratégicos, donde se compartieron palabras de ánimo, cánticos, y oraciones por la ciudad y sus habitantes. Cada oración fue un altar de encuentro con Dios para muchos.
MENSAJE DE ESPERANZA EN LA PLAZA PRINCIPAL
La marcha concluyó en la plaza principal de Picaña. Allí se vivieron momentos muy especiales: testimonios, canciones, bailes y mensajes llenos de consuelo. Destacó el testimonio de Salva, un vecino afectado por la DANA, quien relató cómo perdió su casa y casi su vida. Sin embargo, Dios le movió a ayudar a una anciana atrapada en su vivienda. Gracias a su intervención, la mujer fue rescatada y llevada a salvo, justo antes de que su casa quedara completamente destruida. Entre lágrimas, Salva recordó cómo llamó al 112 sin éxito, pero reconoció que “Dios fue quien respondió a su clamor”.
Seguidamente, el pastor Juan Carlos Torres, tesorero del Consejo Ejecutivo de las Asambleas de Dios en España y pastor en Pamplona, compartió un mensaje esperanzador basado en la historia bíblica de la mujer del flujo de sangre. Comparó la situación de Picanya con esta mujer: dolida, desgastada y sin fuerzas. Pero también alentó a tocar el manto de Jesús, como símbolo de fe para recibir sanidad y restauración.
TIEMPO DE COMPAÑERISMO Y UNIDAD
Las iglesias de FRALEMA compartieron un precioso tiempo de confraternización. Se organizaron stands del DEPI (Departamento de Evangelismo y Plantación de Iglesias), del Departamento de Oración, del DEMADE y del Ministerio de Jóvenes. Fue una oportunidad para convivir, compartir alimentos, orar juntos y fortalecer la unidad entre creyentes de distintas localidades.
CELEBRACIÓN EN EL POLIDEPORTIVO MUNICIPAL DE PICANYA
La jornada concluyó con un culto de celebración en el Polideportivo Municipal de Picaña, abarrotado por cerca de mil personas.
Tuvimos las participaciones del grupo de alabanza formado para la ocasión y danzas. El pastor Francisco Moreno nos animó a continuar la labor de plantación de iglesias estimulados por el Pentecostés. Además contamos con la participación de los misioneros Jordi y Sara.Fue un tiempo de júbilo, alabanza y adoración. La presencia de Dios se manifestó poderosamente. Muchos se quebrantaron en sus asientos, buscando la presencia del Señor con sinceridad.
La Palabra de Dios fue compartida con un mensaje centrado en el Espíritu Santo:
1. El Espíritu vino para glorificar a Jesús.
2. La Iglesia está llamada a suplir la necesidad del mundo.
3. Hoy más que nunca, el mundo necesita experimentar el poder del Espíritu Santo.
Finalmente, el pastor José Ángel Padilla, coordinador de la Fraternidad, agradeció a todas las iglesias presentes. Del mismo modo, el pastor Víctor Ogalla se mostró visiblemente emocionado al expresar lo significativo que había sido para Picanya recibir a toda la Fraternidad. Así concluyó un día que quedará grabado en la memoria de la ciudad como un día de gloria, restauración y bendición.


