En el episodio 12 de El Sofá, tuvimos el honor de conversar con Bernardino Tomé Catalán, un hombre con una trayectoria de vida y ministerio profundamente inspiradora. Pastor, traductor y maestro, Bernardino compartió con nosotros su historia de fe, desafíos y milagros, destacando cómo Dios ha guiado cada paso de su camino.
Una Vida Multicultural y Plena de Fe
Bernardino, conocido cariñosamente en su infancia como «Tony Kichi Mebán», descubrió su nombre español, Bernardino, a los siete años, un cambio que marcó el inicio de su identificación cultural. Nacido en Guinea Ecuatorial, su vida ha estado llena de experiencias únicas: estudió en Rusia gracias a una beca, dominando idiomas como ruso, inglés, francés y español. Sin embargo, su relación con Dios no siempre fue firme.
Creció en un hogar católico, con una madre devota que le inculcó el temor de Dios. Sin embargo, durante su juventud, enfrentó una crisis de fe que lo llevó al ateísmo y al animismo, influenciado por la espiritualidad africana y las enseñanzas de ateísmo científico de su formación universitaria. No obstante, Dios siempre tuvo un plan.
El Encuentro con Dios
El punto de inflexión llegó tras un viaje a Europa. En Berlín y luego en Londres, Bernardino visitó iglesias evangélicas que lo confrontaron con una fe viva y auténtica. Años más tarde, de regreso a Guinea Ecuatorial, trabajó en una agencia rodeado de compañeros cristianos. Fue allí donde, tras un tiempo de resistencia, aceptó a Cristo, iniciando un proceso de transformación que impactó no solo su vida, sino también la de su familia.
Junto a su esposa Nemesia, también convertida al cristianismo, comenzaron a servir al Señor, enfrentando retos culturales y espirituales en un contexto complicado. Bernardino asumió roles en la iglesia local, desde ujier hasta maestro de escuela dominical, antes de ser llamado al pastorado en la Iglesia Central de Malabo.
Una Misión Global
Los años 90 fueron cruciales para el ministerio de Bernardino. En un tiempo de avivamiento en Guinea Ecuatorial, trabajó junto a misioneros de las Asambleas de Dios, organizando eventos como la «Marcha para Jesús» en un contexto político difícil. Este mover espiritual impactó a miles y marcó un antes y un después en el país.
Sin embargo, la salud llevó a Bernardino y su familia a España, donde continuó su ministerio. Estudió teología en el Seminario Evangélico de España y se dedicó a la traducción de las Escrituras, un trabajo que culminó con la publicación del Nuevo Testamento en fambo, una lengua de Guinea Ecuatorial. La dedicación de este texto fue un evento histórico, lleno de celebración y gratitud.
El Legado de un Siervo
Hoy, Bernardino sigue trabajando incansablemente en la traducción de textos bíblicos, con planes de publicar 25 libros del Antiguo Testamento adaptados para niños y adultos en Guinea Ecuatorial. Su testimonio ha inspirado a iglesias en España y Europa, desde Córdoba hasta Liverpool.
Con humildad y agradecimiento, Bernardino reflexiona sobre cómo Dios ha usado su vida: “Traducir la Biblia es parte de la Gran Comisión. Estamos llamados a compartir la Palabra”. Su ministerio no solo ha impactado a comunidades enteras, sino también a familias individuales, como una madre y su hijo reconciliados gracias a su intervención pastoral.
En El Sofá, despedimos este episodio con el corazón lleno, agradecidos por la oportunidad de escuchar a un hombre cuyo testimonio nos recuerda que, con Dios, no hay barreras culturales, lingüísticas o geográficas que impidan cumplir Su propósito.
Bernardino Tomé es un ejemplo vivo de fe, resiliencia y entrega al Señor.


