El pasado fin de semana, la Escuela de Misiones de las Asambleas de Dios de España celebró la graduación de su novena promoción en un acto marcado por la gratitud, el compañerismo y la reflexión. En el evento, realizado en el Centro Betania, se destacó el esfuerzo de los estudiantes y el compromiso de nuestras asambleas de Dios en España, con el llamado misionero.
Reconocimiento al esfuerzo y superación
La jornada comenzó con un reconocimiento al camino recorrido por los graduados durante los dos años de formación. “Hoy terminan quizás la escuela de misiones, pero lo más grande está por venir: cumplir el propósito de Dios en cada uno de ustedes”, expresó Lupe Muñoz coordinadora de la escuela de misiones. A lo largo de este tiempo, los estudiantes enfrentaron retos personales, académicos y espirituales que los fortalecieron en su preparación.
El acto no solo sirvió para celebrar, sino también para recordar los desafíos superados. Carlos Valdebenito, parte de la coordinadora de la E.M., expresó con sinceridad: “Sabemos que este tiempo no fue fácil para muchos. ¿Cuántas veces pensaron en rendirse? Pero qué bueno que se atrevieron a caminar este camino, porque no lo hicieron solos. Esta familia espiritual se unió para que las metas que Dios ha puesto en cada uno de ustedes sean cumplidas”.
En esta ocasión se despidió a Juan Moisés, que durante tres promociones estuvo como parte de la coordinadora de la E.M., agradecidos por su tiempo y dedicación.
Reflexión sobre el llamado misionero
Durante la ceremonia, el pastor Juan Carlos Torres compartió un mensaje sobre los desafíos que enfrentarán los graduados en el ministerio, a los que llamó “tres enemigos que deben vencer”: el desánimo, la desconfianza y el tiempo. En relación a esto, afirmó: “El desánimo es un enemigo terrible, pero recuerden que Dios siempre provee discípulos que tienen una cesta y una cuerda para ayudarte a descender del muro cuando te sientas rodeado”.
El pastor también destacó el papel crucial de las comunidades de fe en el respaldo a los misioneros. “La Iglesia no es solo un lugar de envío, es también un lugar de refugio y sustento. Los Bernabé que Dios pone en nuestro camino son esenciales para avanzar en el ministerio”.
Un legado de vidas transformadas
La ceremonia incluyó momentos emotivos en los que se recordó el impacto transformador de la Escuela de Misiones. Los graduados compartieron anécdotas, testimonios y agradecimientos, destacando el compañerismo que marcó su formación. “Dios ha confirmado llamados, nos ha desafiado y enseñado. No somos los mismos que éramos hace dos años”, declaró uno de los estudiantes.
Además, se presentaron futuros proyectos misioneros en lugares como Ucrania y pueblos no alcanzados entre otros, reafirmando el compromiso de los graduados de llevar el evangelio a contextos desafiantes. Una de las estudiantes expresó: “Aunque el camino no es fácil, sabemos que Dios nos ha llamado a ser luz dondequiera que vayamos. Aquí comenzó la preparación, pero el verdadero desafío empieza ahora”.
Un llamado a toda la Iglesia
El acto también sirvió para recordar que la misión no es solo de quienes van al campo, sino de toda la Iglesia. Guillermo Santos, coordinador del departamento de misiones de asambleas de Dios, citó Romanos 4:17, recordando que Dios ha llamado a sus hijos a ser “padres y madres de muchas naciones”. Asimismo, se destacó que “no se puede hacer en China lo que no se practica primero en la esquina” y se animó a los graduados a comenzar su labor misionera desde sus comunidades locales.
El evento culminó con una oración conjunta, donde los pastores y líderes presentes bendijeron a los 30 graduados y los enviaron al campo misionero. “Que el fuego de tu Espíritu arda en sus corazones. Que nada pueda apagarlo, ni los problemas, ni las situaciones del día a día”.
Con este acto, la Escuela de Misiones reafirmó su compromiso de seguir preparando a hombres y mujeres para el servicio en el Reino de Dios, hoy cursan 49 estudiantes en la 10ª promoción. Los graduados, por su parte, se marcharon con la certeza de que su formación ha sido solo el inicio de un camino que continuará llevando esperanza y transformación a las naciones.


