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En el episodio de mayo del Podcast de la Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios, Dominic Yeo, presidente de la entidad, compartió una inspiradora reflexión sobre la importancia de cultivar una atmósfera de espiritualidad, amor y fe en nuestras comunidades de fe.

Dominic utilizó la jardinería como una poderosa metáfora para ilustrar cómo debemos preparar nuestras vidas y nuestras iglesias para el crecimiento espiritual. «Abbott,» que significa arar, simboliza la acción de romper la tierra endurecida, tanto en sentido físico como espiritual, preparando el terreno para que la semilla de la fe pueda germinar y florecer.

«Para nosotros, cultivar la atmósfera de espiritualidad y de amor y confianza es fundamental,» enfatizó Yeo. Al igual que un jardinero no puede simplemente plantar una semilla y esperar que crezca sin más, debemos trabajar constantemente en nuestras Iglesias para crear un ambiente propicio para el crecimiento espiritual. Esto implica eliminar las ‘piedras’ de la duda y el miedo, y suavizar los corazones endurecidos, creando un terreno fértil para la fe y el amor.

La escritura nos enseña que el trabajo diligente en nuestra tierra espiritual producirá abundantes frutos. Yeo subrayó la importancia de plantar iglesias, viendo cada nueva congregación como una oportunidad de crecimiento y salvación, no solo para los individuos sino para la comunidad en su conjunto. «Si vamos a ver un millón de iglesias plantadas para su gloria, entonces tenemos que arar la dura tierra de la incredulidad para que tengamos la atmósfera de la fe,» afirmó Yeo.

La atmósfera de fe, entonces, no es solo una condición deseable, sino una necesidad que requiere esfuerzo continuo y dedicación. Al igual que un jardinero regresa repetidamente al jardín para desmalezar, regar y proteger las plantas jóvenes, los líderes y miembros de la iglesia deben comprometerse a nutrir y proteger su comunidad espiritual.

Dominic Yeo hizo un llamado a la acción para todos los creyentes, animándolos a ‘arar’ activamente en sus propias vidas y en sus congregaciones, removiendo las ‘piedras’ de la duda y el miedo para permitir que un verdadero espíritu de amor y fe eche raíces y prospere. En su visión, cada iglesia que se planta debe convertirse en un oasis donde los individuos puedan encontrar curación y salvación, y donde la incredulidad se desvanece ante la presencia omnipresente de la fe.

El mensaje del presidente de la WAGF es claro y poderoso: el trabajo de cultivar una atmósfera de fe es continuo y esencial. Requiere paciencia y dedicación, pero promete un futuro rico en espiritualidad y comunidad para todos los que participan en él. «Que el Espíritu de Dios nos conceda la fuerza para arar, cultivar y trabajar con amor, construyendo una atmósfera de fe y convicción en cada iglesia,» concluyó Yeo, orando por un crecimiento dinámico y una multiplicación de iglesias para la gloria de Dios.

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