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No, no hemos acabado aun con los conflictos, pero ciertamente es necesario conocer ciertos aspectos o características que provocarán que un conflicto pueda ser sobrellevado, a parte del aspecto o característica del amor que aglutina los tres.

Para que un conflicto o problema en un matrimonio pueda ser resuelto dijimos que íbamos a requerir de:

  1. Comunicación abierta y honesta
  2. Compromiso
  3. Tener empatía
  4. Identificar los problemas
  5. Evitar los ataques personales
  6. Aprender a ceder
  7. Mantener el respeto y el amor
  8. Y por último buscar asesoría, o un mediador si fuera necesario

En todas las discusiones, las que tienen solución y las que no, ninguno tiene toda la razón al 100%. Y por ello se necesita tener en claro cuáles son las cosas que hacen que una pareja funcione, y justamente nos quedamos ahí en el artículo anterior.

Las parejas que funcionan tienen 3 características que las definen: la amistad, el buen uso de los intentos de reparación y un propósito común.

Amistad

Son matrimonio que se conocen profundamente, conocen los gustos, la personalidad, los miedos y los sueños de su pareja. Muestran gran consideración el uno por el otro y expresan su amor, no sólo con grandes gestos, sino con pequeños detalles cotidianos. La amistad es la mejor protección contra los sentimientos negativos hacia la pareja. Los pensamientos positivos que tienen el uno sobre el otro y sobre su pareja, son tan dominantes, que prevalecen sobre los negativos. Si hay una «preponderancia de sentimientos positivos» hace falta mucha más negatividad para afectar o dañar la relación. 1ª Corintios 13:4-7: «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (Reina-Valera 1960).

Buen uso de los intentos de reparación

Podemos llamar «intentos de reparación» a cualquier frase o acción, cómica o no, ojo con esto, no vaya a ser que eches más leña al fuego… que impide que la negatividad aumente sin control. Cuando empezamos una discusión y vemos que estamos levantando el tono de voz y que no vamos a llegar a nada productivo en ese momento, podemos recurrir a un intento de reparación para frenar esa escalada. Por ejemplo si la mujer le dice al marido: “¡Al final cocinaste, pero dejaste todos las ollas sucias, no me parece justo!”. Puede haber dos reacciones: la del enfrentamiento y ponerse a la defensiva o la de responder: “Sí, tienes razón: déjalas que yo más tarde las lavo”. Lo que distingue a los matrimonios emocionalmente inteligentes no es que sus intentos de reparación sean mejores o más inteligentes, sino que la persona que los escucha es capaz de recibirlos aunque no hayan sido correctos. Esto es así porque la relación no está cargada de negatividad si no de proactividad. También debemos de tener en cuenta, que si somos nosotros los dañados o si dañamos a nuestro conyuge la ley del perdón debe de actuar como un “Buen uso de intento de reparación”. Recuerda como insiste la biblia a cerca de que perdonemos los unos a los otros: Mateo 6:14-15: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas». Efesios 4:32: «Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo». Colosenses 3:13: «Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros». (Reina-Valera 1960).

Propósito

Son las parejas en las que existe una sensación de trascendencia, en las que hay valores compartidos, que respaldan las esperanzas y los sueños o aspiraciones de sus parejas. El propósito tiene que ver con la posibilidad de sentir que hay una vida interior compartida, que hay símbolos y rituales que hemos construido juntos y que forman parte de la cultura de nuestra relación. Por ejemplo, cómo nos manejamos con las comidas, cómo festejamos los cumpleaños, cómo nos gusta disfrutar las vacaciones, cómo nos despedimos antes de ir a dormir, cómo actuamos cuando alguno de los dos está enfermo, etc. Son todos los códigos que vamos generando con el otro y que nos identifican como matrimonio y familia. Es importante que en esta cultura, estén contemplados los sueños y las necesidades de ambos. Génesis 2:24 (Reina-Valera 1960): «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». Esa “sola carne” es para mantener un rumbo y un pensamiento en unidad como matrimonio. Crecimiento y santificación mutua: El matrimonio también tiene como propósito el crecimiento y la santificación mutua de los esposos. Pero también el apoyarse y crecer en proyectos tanto comunes como individuales y esto requiere un propósito común. Sin el propósito común somos como una pareja de remeros que están sentados espalda con espalda y cada uno está remando en una dirección diferente. Esto provoca que al final no haya avance, y por lo tanto no hay un propósito ni una dirección en común .

Son tres puntos que tristemente, no se cumplen en muchas parejas. Si a esto le sumas el amor… Recibes una pareja que está fortalecida a pesar de los diferentes problemas que puedan surgir.

Recuerda:

El matrimonio y la familia es la base de la sociedad, cuídalos.

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