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El pasado jueves 30 de noviembre, tuvimos la oportunidad de hacer historia, reconociendo la larga trayectoria del profesor de la Facultad de Teología A.D., Dr. Prince Parker y de su esposa Gina.

Esteban Muñoz, Antonio Simoni y el director del seminario, Jesús Caramés, dibujaron escuetamente su meritoria singladura en nuestro país.

Juan Carlos Escobar predicó la Palabra, enfocándose en el privilegio del ministerio del Maestro, instándonos a todos a seguir el ejemplo de Prince, como él lo ha seguido del Señor.

Sirviendo 33 años en España y más de 50 años de ministerio, toda una vida de sacrificios, de esfuerzo, de compromiso y de consagración al Señor.

Primeramente, en Daimiel, donde como resultado de su ministerio se abrirían hasta seis congregaciones, después en Cáceres. Prince ha sido de esos pioneros que supo pagar el precio con abnegación y entrega, cuando encomendó su vida para servir en un país que —en aquel entonces— estrenándonos en la democracia, no sabía mucho, o casi nada, ni de libertades, ni de extranjeros ni de gente de otra apariencia diferente. Pero Prince y Gina, por encima de desprecios, de dificultades e incomprensiones, miraron a Cristo y su testimonio dio mucho fruto, con las congregaciones que iniciaron en nuestro país y, particularmente, con su entrega y ministerio en el seminario.

Profesor especializado en el Antiguo Testamento; su enseñanza, apasionada, profunda e intensa, aderezada por el amor, respeto y temor por las Escrituras, ha cautivado a generaciones de estudiantes.  Con él, lo que parecía una materia densa, se abría a un descubrimiento fascinante del texto, de versículo a versículo, de libro a libro. Haciendo real y palpable el poder maravilloso que tiene siempre toda la Palabra de Dios.

Su periplo en el seminario no ha sido fácil. Aquí, muy lejos de los suyos (su familia e hijos viven en los Ángeles), ha sufrido una infección muy seria de próstata, después enfrentó una embolia que le dejó paralizado durante meses y finalmente, una intervención en los dos ojos por glaucoma que le ha ocasionado una pérdida de visión muy considerable.

Pero el Dr. Prince, es ante todo maestro; y el maestro que vive la Palabra de Dios, da testimonio de su confianza en el Señor y de su fe que, cuando es puesta a prueba, es mucho más preciosa que el oro… (1 Pe 1:7). De Prince, nunca hemos visto ninguna queja, tan solo quizás su lamento, cuando tuvimos que ponerle una pantalla de televisión de más de 50´´ como complemento de su ordenador para que pudiese proseguir con sus devocionales y estudios personales.

Como vicedecano de relaciones internacionales, fue clave en las relaciones de la Facultad con los seminarios de Asambleas de Dios en Italia, Francia, y Portugal y con el convenio de una Facultad en Inglaterra; pero al margen de cuestiones personales, académicas e institucionales; lo más relevante para todos los estudiantes, el equipo de trabajo y el profesorado, es haber disfrutado de su presencia, teniendo cerca a un “Gamaliel” a un hombre apasionado por la Palabra, que vive las Escrituras y que las eleva a ese nivel que la Palabra tiene de excepcional, porque es la Palabra de Dios.

Prince y Gina, concluyen una etapa en la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de España, pero nuestra tierra sigue y seguirá en sus corazones, hacia nuevos retos y proyectos que nuestro Señor tiene preparado para ellos.

Desde la Facultad, oramos que su nueva singladura siga llenando sus vidas del gozo de servir al Señor y de saber que su trabajo ha dado, da y seguirá dando mucho fruto.