Skip to main content

¿Cuántas veces has escuchado hablar del concepto de Next Gen -«la próxima generación» en la Iglesia? Constantemente estamos hablando de capacitar a jóvenes y niños, de invertir en ellos y de prepararlos para el futuro. Sin embargo, después de varios años de conversación sería oportuno analizar: 1) si más allá de una reflexión está habiendo una inversión real en las ‘próximas generaciones’, si 2) está habiendo un correcto enfoque a las presiones reales que nuestra sociedad ofrece. Y por último y más importante, 3) si estamos siendo espirituales y eficientes en la tarea de responder a la gran Misión: Salvación, Avivamiento y Transformación.

He podido estar en varios contextos de Iglesia y generaciones y he observado un común denominador. Y es que, en ocasiones, ponemos requisitos demasiado altos para que nuestros jóvenes puedan alcanzar lugares de confianza y liderazgo. La preparación no debe anularse, sin embargo, los requerimientos son en ocasiones tan elevados, que una vez que se logran, pudiera ser demasiado tarde para desempeñar el rol por el que tanto tiempo te capacitaste.

En otras ocasiones, tampoco existe una inversión real para ayudar a que esos altos objetivos se puedan cumplir. Quizá exista un otro común denominador, invertimos en proyectos, pero no en personas.

Siento profundamente que hay una llamada desesperada y una invitación profunda a pasar de la reflexión a la acción. Y de transicionar de la «próxima generación» a la «generación del AHORA».
Todos: mayores, jóvenes y niños, todos nosotros somos la generación actual, la que debe vivir el presente, el aquí y el ahora.

Vivir en el presente, juntos y unánimes.

Constantemente, hay una sensación entre la juventud de que no se terminan de reunir todas las cualidades esperadas. Nunca es el momento. Al fin y al cabo, somos ‘la próxima generación’, solo te toca esperar, sin saber muy bien hasta cuándo. Y mientras esperas, pareciera que nunca llegara a ser hoy.

Vivir en el ahora significa involucrar a todas las edades y generaciones. Todos pueden contribuir de una manera muy significativa al avance de la misión. En lugar de centrarnos sólo en un rango de edad, debemos ver el potencial en todas las edades y etapas de la vida. Los desafíos del tiempo presente exigen una respuesta común que abarque a todas las generaciones, también a los mayores. Siento que en nuestros sanos esfuerzos (a veces fallidos) de incluir a los más jóvenes, hemos podido enterrar incluso a aquellos más mayores que todavía están aquí y todavía importan. Y mucho. Juntos, como familia intergeneracional, podemos lograr mucho más.

El desafío no es hacerlo solo juntos, sino además unánimes. (Hechos 2:1) Superando nuestras diferencias y abrazando la diversidad que la familia de la Fe ofrece. Somos uno en Él.

No permitamos que los errores del pasado o los miedos del futuro eclipsen el ahora. El pasado fue bueno, o a veces no, pero ya pasó y el futuro es incierto. Lo único que realmente existe es la imperante realidad de que Dios es y Dios está y su Palabra jamás pasará. (Mateo 24:35)

Un propósito compartido: Jesús.

Un propósito compartido une a las generaciones. Nuestro propósito tiene un nombre y es Jesús. Cuando nos centramos en la gran misión de Dios de alcanzar al mundo y transformar a nuestra sociedad, las diferencias de edad se desvanecen. Cada generación puede usar sus dones únicos para avanzar en la misión. Todos somos hijos de Dios. Somos una familia en Cristo que abarca todas las edades y generaciones. Debemos valorar y respetar a cada miembro de la familia. Juntos, unidos en un solo propósito, podemos lograr grandes cosas para el reino de Dios. ¡Es hora de pasar de Next Gen a Now Gen!

Salmo 24

3 ¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?
4 El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño.
5 Él recibirá bendición de Jehová,
Y justicia del Dios de salvación.
6 Tal es la generación de los que le buscan,
De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah

Cada generación tiene dones únicos que ofrecer.

Cuando las generaciones se unen y colaboran, la Iglesia es más fuerte y efectiva. Es tiempo de ser la generación del ahora.
Ya seas joven o anciano, Dios te ha puesto en este tiempo y lugar por una razón. No esperes a que sea «tu turno”, no esperes a ser lo suficientemente apto o mayor. ¡Jesús te verifica! Tampoco te rindas todavía porque la sociedad te ha hecho creer que se ha acabado tu tiempo; es tiempo de que todos juntos seamos la generación del ahora. Tienes algo muy valioso en tus manos que debe ser entregado. Dios quiere usarte para este tiempo, con la edad que Cenes, y en el lugar en el que estás ahora para cumplir Su propósito y alcanzar al mundo con el evangelio de Jesucristo. ¡Levántate y resplandece!

Construyendo El Reino De Dios Aquí Y Ahora

Construir el Reino de Dios aquí y ahora significa vivir en el presente, involucrando a todas las generaciones. No se trata de preparar a la próxima generación para alcanzar roles de confianza y autoridad en el futuro. Se trata de permitir que todas las edades sirvan a Dios hoy, con lo que ya Cenen ahora.
Levantémonos y construyamos, juntos, codo a codo. Superemos las barreras que nos paralizan y sirvamos juntos a Dios y a nuestras comunidades. Cada generación y cada individuo Cene dones únicos para ofrecer. Todos tenemos un papel que desempeñar en la construcción del Reino de Dios.

Estamos a una generación de la extinción y por eso, no podemos esperar a la próxima generación. No pospongamos la construcción del Reino de Dios hasta el futuro. El momento de servir a Dios es ahora. Todas las generaciones, juntas, pueden marcar la diferencia hoy. Seamos la generación del ahora, sirviendo con fe, esperanza y amor.

De Intergeneración a Generación

Despertemos el corazón de Dios en nuestra generación. Debemos dejar atrás los prejuicios que tenemos sobre las diferentes generaciones y veámonos como compañeros en el Reino de Dios. Solo cuando las diferentes generaciones se unan en visión y propósito comunes podremos experimentar el poder transformador del Espíritu Santo.

Debemos orar no por unidad intergeneracional sino por unidad generacional. Todos formamos parte de la generación presente. Todos somos la Generación del Ahora. Esforcémonos activamente por comprendernos, valorarnos y trabajar juntos. Juntos, unánimes, todas las edades, podemos ser la Generación Ahora que Dios usa para transformar el mundo.

Hechos 2
17 Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Yo creo en una única generación donde los niños profetizan vida en las aulas de sus colegios y también en sus familias; los jóvenes tienen visiones llenas de estrategias celestiales para la conquista y los ancianos siguen soñando sueños grandes porque su tiempo NO se ha acabado. Todos, juntos, unánimes y llenos del Espíritu Santo. Todos, hijos e hijas, amantes de su Presencia, herederos de un Reino inconmovible.

Iglesia, hay una llamada a ser la Generación del Momento, viviendo el aquí y el ahora, sirviendo a Dios con todo lo que ya tenemos hoy. Todos, que somos igualmente hijos e hijas de Dios, llamados a alcanzar al mundo para Cristo AHORA MISMO.


Débora Romo

Opinión

Fortaleciendo la Unidad

Redacción FIEL8 de abril de 2024
Opinión

Te necesito

Redacción FIEL5 de abril de 2024
Opinión

Tres características ante los problemas

Redacción FIEL1 de abril de 2024