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La historia de las Asambleas de Dios en España está adornada con nombres que reverberarán por siempre en los corazones de aquellos que han sido tocados por su ministerio. José Palma López es uno de esos nombres que se alzan como faros luminosos en medio de nuestra historia. Su legado, cimentado en la dedicación y el amor, trasciende las barreras del tiempo y se entrelaza con el tejido mismo de la comunidad evangélica en España.

El peregrinaje de José Palma en el ministerio encontró sus comienzos en el año 1960, cuando asumió el cargo de Pastor en la Iglesia Evangélica Pentecostal de Madrid en la Calle de Fernando Díaz de Mendoza. Los que tuvieron el honor de acudir a este recinto experimentaron la huella de su liderazgo apasionado y su compromiso inquebrantable con la palabra de Dios.

Los cimientos de su vida fueron fortalecidos aún más cuando, en 1962, se unió en santo matrimonio con Rosita Mariscal. De esta unión fructificaron dos vástagos, Lidia y Josué, y con el paso del tiempo, esta familia, profundamente arraigada en los principios cristianos, expandió sus fronteras para dar la bienvenida a dos adorables nietos. Este núcleo familiar, cimentado en los valores de la fe y el amor, se convirtió en un faro de afecto y respaldo, irradiando su comprensión de que la fe no solo encuentra su lugar en los púlpitos de la iglesia, sino también en la intimidad del hogar.

Sin embargo, la influencia de José Palma se extendió mucho más allá de los límites de una sola congregación. En el año 1962, echó los cimientos de la Iglesia Emanuel de las Asambleas de Dios en la calle Camino de Valderribas de Madrid. Esta iglesia floreció como un oasis de fe para aquellos sedientos de la verdad  y como un punto de encuentro para vecinos que anhelaban un cristianismo genuino y profundo.

No obstante, su compromiso abarcó más que la dirección de una congregación. En el año 1963, un paso trascendental marcó su sendero: recibió la ordenación como Ministro de las Asambleas de Dios de España. Este hecho estableció los pilares de lo que sería su legado imperecedero y su contribución duradera a la comunidad evangélica en esta tierra.

La búsqueda inextinguible de conocimiento y crecimiento lo llevó a cruzar océanos geográficos y académicos. En 1965, obtuvo con arduo esfuerzo su licenciatura en Teología en la prestigiosa Escuela Bíblica de las Asambleas de Dios en Springfield, Estados Unidos. Esta experiencia nutrió su comprensión de las Escrituras, dotándolo además de las herramientas precisas para guiar a otros en su viaje de fe.

Uno de los rasgos definitorios de José Palma radica en su llamado al servicio. Desde su posición en la Conferencia Nacional de Iglesias Evangélicas Pentecostales de España en 1972 hasta su labor como docente en el Seminario Evangélico Español de las Asambleas de Dios durante seis años, su influencia se extendió en múltiples facetas del ministerio. Su presencia en la Junta Ejecutiva de las Asambleas de Dios de España por más de dieciséis años, en roles como vocal, Secretario Tesorero y Vicepresidente, demostró su compromiso inquebrantable con la expansión y consolidación de la fe en nuestra nación.

El legado de José Palma trasciende incluso al ámbito editorial. Fue el impulsor de la Revista FIEL de las Asambleas de Dios, una publicación que sirvió como un puente esencial entre las congregaciones y una fuente de orientación y sabiduría. En una época en la que la conectividad en línea aún no era una realidad, la Revista FIEL asumió el papel crucial de ser un enlace informativo y espiritual entre las Asambleas de Dios y hoy 50 años después nosotros somos herederos de esa iniciativa pionera que marco la vida de toda una generación de creyentes.

No obstante, su influencia no se limitó únicamente a las palabras impresas. El impulso que brindó a la Librería Casa Emanuel se transformó en un recurso vital para pastores e iglesias en busca de literatura evangélica. Esta iniciativa demostró su visión perspicaz para empoderar a las congregaciones y fomentar su crecimiento a través del acceso a recursos fundamentales.

El compromiso inflexible de José Palma con la libertad religiosa es un testamento duradero de su devoción a los principios fundamentales de la fe. Su participación en la Comisión de Defensa Evangélica (CDE) y más tarde en la Comisión Permanente de FEREDE testimonia su entrega incansable a la protección de los derechos y la libertad de los creyentes.

La partida de José Palma deja un vacío en la comunidad evangélica, pero su legado sigue vivo. Su influencia resonará en las iglesias que pastoreó, en las vidas que tocó y en las voces que inspiró. En cada rincón de la Iglesia Emanuel y en la amplitud de su impacto en España, su huella pervivirá como un recordatorio constante de que una vida vivida al servicio de Dios y su pueblo puede trascender las limitaciones del tiempo.

La vida y el legado de José Palma López se alzan como un llamado para seguir defendiendo la fe y los valores cristianos en una sociedad en continua transformación. Su ejemplo nos insta a ser defensores apasionados de la libertad y a comprometernos con la formación y el empoderamiento de las generaciones venideras. Su travesía, desde los pasos iniciales en el ministerio hasta su legado perenne, es un testimonio conmovedor de cómo un corazón ardiente por Dios puede modelar el destino de una comunidad y cambiar vidas para siempre.

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