Skip to main content

Manuel Fernández Vila, quien fuera uno de los pioneros de las Asambleas de Dios de España, falleció ayer después de un proceso de enfermedad repentino, efecto de otros procesos latentes en su deteriorado cuerpo. Había superado un cáncer, la muerte prematura de un hijo y la partida de su esposa y compañera fiel de toda su vida. 

Su historia es, sin duda, la de un valiente forjado en el fragor de la lucha despiadada -en muchas ocasiones- abriéndose paso con el evangelio encarnado en su modelo de vida y testimonio, en medio de una sociedad, que aún tendría que aprender a vivir en democracia y en el respeto a quiénes profesaban un credo fuera del orden establecido. Aún resuenan sus palabras cuando nos contaba como en los inicios de la iglesia de A Coruña, lanzaban piedras contra la puerta, y los cristales, y aparecían pintadas difamatorias contra el evangelio y los evangélicos. Pero ¡su fe, era fuerte! Y su perseverancia prevaleció contra la injusticia, forjando así un testimonio de integridad en el que, desde su experiencia de vida, era fácil decir que, los evangélicos siempre dicen la verdad, los evangélicos son honrados, los evangélicos son… en definitiva lo que la Palabra de Dios requiere de los santos. Y es que, Manuel Fernández, junto a su esposa Amelia, se habían constituido, sin saberlo, en modelos, paradigma de lo que el Señor espera de cada uno de nosotros: humildad, paciencia, tesón, sencillez, dependencia siempre del Señor y vida de oración y estudio de la Palabra, marcaron siempre su vida. 

Su vida no fue tampoco fácil, pero su contentamiento siempre estuvo en el crecimiento de la Iglesia y de una mayor consagración de la feligresía. Fieles a su ministerio pentecostal, siempre fueron un referente de la búsqueda del bautismo del Espíritu Santo y en la sana doctrina. Interesados por la formación bíblica, Manolo y Amelia, impulsaron un seminario por extensión que llegó a ser el referente nacional de este programa, abarcando desde la iglesia de A Coruña, hasta convertirse en el seminario por extensión para toda Galicia. De este seminario, ellos aún no lo sabían, pero Dios estaba llamando y preparando a un buen número de obreros que, después, serían acreditados como pastores. 

Manolo, gustaba de visitar a sus feligreses. Mantenía el modelo antiguo, seguramente un modelo que habrá que rescatar, de visitar a los hogares de quienes pastoreaba y allí en su propio contexto se interesaba por sus problemas y luchas cotidianas. Pero no para aportar ninguna solución, sino para presentar a Cristo en oración, seguro de que, en Dios y solo en Él habría respuesta. No era extraño, ante una encrucijada difícil oír la expresión: ¡vamos a orar! Y esa, era sin duda la mejor solución. 

Manuel y Amelia, dejan un legado impresionante. No solo el de pastorear, lo que siempre refrendó como la primera iglesia de las Asambleas de Dios de España, sino el fruto de un buen número de pastores que hemos tenido el privilegio de aprender directamente de su vida: Javier Otero, secretario del C.E. de ADE y Luis Otero, pastores de la Iglesia de A Coruña; José Luis Zapata, pastor en Arteixo; David Rego, pastor en Cambre y en Ferrol, Miguel Vilas, pastor de Bertamiráns; Josué Otero, pastor en Sada y coordinador nacional del Departamento de Jóvenes de ADE; Rubén Otero, pastor en Soria; Rebeca del Val, pastora en Madrid y un servidor, rector de la Facultad de Teología A.D.; y muchos otros que, como él, en ese silencio de simplemente vivir según los parámetros del evangelio, enseñan y testifican con su ejemplo de vida encarnando el evangelio de Jesucristo e impactando a su propio entorno. 

¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! 2 Sam 1:25; pero ahora las puertas del cielo se han abierto para recibir a Manuel Fernández Vila, pastor de la Iglesia de A Coruña, héroe del Señor que ha vencido y recibe ahora la corona de la vida.


Jesús Caramés Tenreiro
Director Facultad de Teología ADE

[vc_empty_space][vc_empty_space]

Puede rememorar algunas de las entrevistas realizadas a nuestro hermano Manuel Fernández en la página Especial 60 Aniversario de las Asambleas de Dios de España