Los caminantes de la santidad

En 1931, Samuel Chadwick, predicador metodista, maestro y posteriormente director del Cliff College (Derbyshire, Reino Unido), recibió de parte de Dios una visión atrevida y no menos poderosa, debido al nivel de sacrificio y fe requeridos que dicha misión conllevaba, y que dio lugar a un ministerio evangelístico conocido en su tiempo como trekking (de trek, palabra holandesa que significa caminata ardua y de larga distancia).

 Liderados por Chadwick, un primer grupo de diez jóvenes se pusieron de acuerdo en un mismo espíritu para viajar a pie, cruzando las Islas Británicas, para llevar el evangelio. Personajes conocidos como Leonard Ravenhill o Maynard James, ambos estudiantes también en Cliff College, formaron parte del primer grupo de los Cliff Trekkers.

Más tarde, los diferentes grupos que se iban sumando fueron llamados Los caminantes de la Santidad, ya que estaban cubiertos por la Misión Internacional de Santidad, llegando a ser reconocidos por toda Inglaterra. Los testimonios de conversiones y sanidades circulaban por todas las iglesias, avivando la fe de muchos, siendo el ejemplo de sacrificio, preparación y consagración de estos chicos lo que movía a otros a una búsqueda más profunda de Dios y su Palabra con el objetivo de pasar de la teoría a la acción.

 

La visión es enviar grupos de hombres jóvenes, llenos de fe y del Espíritu Santo, para predicar a Cristo a las multitudes que no han sido alcanzadas ni buscadas por las iglesias. No recibirán salario, pero saldrán a medida que sean guiados y vivirán por fe. No se levantarán ofrendas, no se solicitarán suscripciones y no se solicitarán favores. Caminarán de un lugar a otro para predicar, testificar y cantar en las calles, los mercados, el pueblo verde y las playas, dependiendo de Dios para todo, y durmiendo donde sea que se encuentre refugio. (Albert Lown, The Story of Trekking)

 

FADE Tour

 

En 2012 nace en Zaragoza (España) un movimiento juvenil también evangelístico, dentro de las congregaciones Betel, pertenecientes a las Asambleas de Dios de España, liderado por Débora Romo, una de las hijas del pastor de esta comunidad, llamado Virus Tour. La carga y visión de Débora por extender el evangelio de manera virulenta por la región la lleva a organizar varios grupos de chicos y chicas de diferentes edades saliendo a las calles a predicar a Cristo. La experiencia es tan fructífera y transformadora que Virus Tour se abre a toda la FADE (Federación de Asambleas de Dios de España) pasándose a llamar FADE Tour.  Impulsados a través del departamento de Evangelismo y Plantación de iglesias FADE, cada verano, los grupos se han ido multiplicando desde entonces. En 2019 salieron alrededor de 80 equipos, coordinados por un responsable en cada comunidad autónoma, a predicar en las calles y plazas de toda España. Estaba previsto que para el verano de 2020 más de cien grupos de jóvenes invadieran España proclamando a Cristo, pero la pandemia no lo permitió, aun así, y a pesar que el alcance no fue el mismo, FADE Tour siguió adelante durante la pandemia, por un lado adaptándose a la nueva situación e impulsando iniciativas de capacitación en 2021, equipando a los jóvenes para seguir llevando el evangelio en sus contextos cotidianos. Por otra parte, ese mismo año dio luz a La Misión, un evento donde participaron más de tres cientos jóvenes y en el que el Espíritu Santo se movió de una manera especial trayendo salvación, sanidad y llamados a involucrarse en la expansión del Evangelio. Lo que está claro es que no hay pandemia ni ninguna otra circunstancia que detenga su Reino. ¿No es esto maravilloso? En este verano de 2022 los jóvenes de FADE Tour vuelven a las calles. Alrededor de cincuenta equipos ya están preparados para invadir las ciudades de España, Holanda y Polonia. ¡Gloria a Dios!  

Cuando me sumerjo en la vida de Jesús y su ministerio, me doy cuenta de que en realidad él fue y es el modelo precedente perfecto  de proclamación del evangelio  al mundo, tanto en forma como en poder (Mt. 4:23) Me maravillo al ver  todas las posibilidades modernas en las que el evangelio puede ser predicado hoy en día, pero de alguna manera, compruebo que el acto de obediencia de ir, enseñando, predicando y sanando, dejando muchas cosas atrás y dependiendo solamente de su hermosa presencia, no tan solo salva las almas de los inconversos sino que transforma radicalmente al portador de tales buenas noticias.  Esto mismo fue lo que Jesús enseñó también a sus discípulos (Lc. 10:1-12)

 

Y a propósito de caminar, personalmente Jesús me dice cada día: «Si dices que quieres permanecer en mí, camina como yo caminé» (1 Jn. 2:6)

Quizá por mis circunstancias familiares actuales, no sea fácil para mí tomar una mochila, carretera y manta, pero no debo impedir que las bellas palabras de salvación, enseñanza y sanidad salgan siempre de mi boca.  Mi sacrificio ha de ser también el de doblar mis rodillas e interceder por aquellos que van, o recibir y hospedar a los que llegan.

Pero te digo, querido lector, si tú puedes, ¡ve! No pienses que es imposible para ti, pues todo es posible para el que cree.

Es hora de dejar de dormitar y ponerse a trabajar. Los judíos que perseguían a Jesús querían impedir que sanara a los enfermos porque era día de reposo y Jesús les dijo: «Mi Padre siempre trabaja, y yo también» (Jn. 5:17).

Si la misma ley no impidió que Jesús cumpliera con su cometido de prodigar libertad y salvación en el día sábado ¿qué tan poderoso es aquello que puede impedirte a ti que también vayas a cumplir con el tuyo?

 

La experiencia local FADE Tour

 

Como pastora y receptora de nuestro primer equipo de FADE Tour en 2019 en el Centro Cristiano de Palencia, puedo decir que la experiencia no tan solo fue buena, sino brutal en muchos aspectos.

Recuerdo a los dieciséis chicos de Manantial de Vida de Sabadell y Casa de Dios de Sant Cugat del Vallés entrando por la puerta de nuestra pequeña iglesia. Cansados de un largo viaje en bus, asustados al mismo tiempo, pero con un brillo de emoción en los ojos que jamás olvidaré. Eric Rey, coordinador de FADE Tour en Cataluña, y Laura Rodríguez eran los responsables del equipo.

Durante una semana los acompañamos a la calle a predicar. Canciones, baile, abrazos gratis, testimonios personales y una predicación clara del evangelio de Jesús figuraban dentro del programa diario. De puertas para adentro, devocionales en grupo, talleres para la iglesia y tiempos de oración. También programamos una velada de cine donde personas de la calle fueron invitadas a entrar y se quedaron, no tan solo a visionar el filme sino a escuchar de Dios después y contar sus historias.

El primer día dos jovencitas oraron por dos personas enfermas de diferentes articulaciones en el cuerpo y se sanaron. Nuestros jóvenes nunca habían visto nada así.

Una noche, una hermana de la iglesia tuvo un accidente grave, estaba cocinando y le cayó a los pies una olla de agua hirviendo, ocasionando quemaduras de segundo y tercer grado. Algunos de los chicos de FADE Tour corrieron a orar por ella. Días después esta mujer me enseñaba las cicatrices de sus heridas y en los lugares donde los chicos le habían impuesto las manos ya no había rastro de lesión alguna. «Tendrían que haberme pasado las manos por todas las partes de mis pies», me decía con lágrimas en los ojos.

La experiencia más impactante fue la de Mariano, un alcohólico que se encontraba escuchando en la plaza. Su aspecto era deplorable y estaba bebido. Unos chicos del equipo se acercaron a él y le hablaron de Jesús. El hombre no caminaba bien, estaba encorvado y cojeaba. Resulta que hace años había caído de un cuarto piso, y aunque había logrado sobrevivir, tenía dolorosas secuelas en su cuerpo. Mariano accedió a que oraran por él y fue sanado en parte, los dolores habían desaparecido, aunque todavía no podía incorporarse del todo. Casualmente, otro día le encontraron por la calle. Ya no estaba borracho y una sonrisa cruzaba su cara de lado a lado. Los chicos de FADE Tour oraron de nuevo por él y fue sanado totalmente. Empezó a correr y a saltar como loco. Mariano visitó nuestra iglesia el domingo siguiente, aunque hoy se congrega en otra comunidad cristiana de la ciudad. Esa semana aceptaron al Señor cuatro personas, de las cuales solo una de ellas no asiste a la iglesia debido a que sus padres se lo impiden.

Por otro lado, comprobamos también que proclamar a Cristo juntos, así como orar con ellos y compartir tiempos de comunión fraterna, ha creado unos hermosos lazos de hermandad con estos chicos y sus iglesias.

 

Durante todo su viaje predican y testifican, y en todas partes ven hombres y mujeres convertidos. Cada año en números crecientes, pero de la misma manera simple, los Cliff Trekkers han tomado el camino. En grupos de ocho a diez, han recorrido miles de millas. Han sido testigos en campos, pueblos y plazas de mercado, y en playas y pistas de carreras llenas de gente de todo tipo. Hombres y mujeres, viviendo lejos de Dios y su iglesia, sin ningún uso para la religión, han sido cautivados por sus mensajes y convertidos de manera salvadora. Los jóvenes, que fueron criados en hogares cristianos y criados en religión, sintiendo la atracción de su mensaje real y alegre, han sido llevados a confesar a Cristo y encontrar una experiencia personal de él.

Puede que te encuentres con los excursionistas en el camino algún día. habrá de ocho a diez de ellos, muchachos felices, bronceados, vestidos de color caqui, tirando de un carrito con utensilios de cocina. No se sabe hasta donde han llegado. Ellos estarán cantando, siempre cantando, ya que son trovadores del Señor. Marcharán con certeza deslumbrante y los conocerás por sus aleluyas, porque la suya es una cruzada de evangelismo alegre y sacrificado. Si los ayudas se regocijarán, pero no pedirán favores y terminarán su campaña con lo suficiente para comprar nuevas ruedas de carro para la campaña del próximo año. Su vida es un romance de providencia. (Joe Brice, La multitud para Cristo)